En las últimas horas, las Fuerzas Militares confirmaron un bombardeo estratégico en una zona remota del departamento del Vaupés. El objetivo era el círculo de confianza de Néstor Gregorio Vera Fernández, alias “Iván Mordisco”, el máximo cabecilla de las disidencias del Estado Mayor Central (EMC).

El balance oficial:

Mordisco, una vez más, logró escabullirse antes de que las bombas tocaran suelo.

6 disidentes abatidos, todos pertenecientes al esquema de seguridad más cercano al líder insurgente.

Incautación de material de guerra, equipos de comunicación y documentos de inteligencia.

¿Por qué siempre se escapa?

La pregunta es inevitable; mientras sus lugartenientes y anillos de seguridad son desmantelados uno tras otro, el jefe máximo parece tener una «suerte» sobrenatural o, como dicen algunos, una logística de escape impecable.

1. El conocimiento del terreno

Mordisco no es un aparecido. Lleva décadas en la Amazonía y la Orinoquía. Conoce los «caños» (ríos pequeños), las cuevas y las rutas de escape que no aparecen en los mapas satelitales del Ejército.

2. La doctrina del «Escudo Humano» y Compartimentación

Su esquema de seguridad funciona como cebollas: varias capas de personas que mueren antes de que el fuego llegue al centro. Además, aplica la compartimentación dejado en evidencia que casi nadie en su grupo de narcoterroristas sabe exactamente dónde dormirá él esa noche.

3. ¿Filtros de información?

En los medios de comunicación y los pasillos políticos siempre queda la duda. ¿Hay alguien avisando? Cada vez que se planea un bombardeo de precisión, el objetivo principal se mueve minutos antes. La inteligencia militar es fuerte, pero la contrainteligencia de las disidencias en el territorio también lo es.

Mientras el Gobierno del ex guerrillero del M-19 y ahora presidente Gustavo Petro celebra la baja de estos seis combatientes como un debilitamiento estructural, para las comunidades en el Vaupés la tensión aumenta. Cada baja en el anillo de seguridad es reemplazada, y la captura del «gran jefe» sigue siendo la deuda pendiente de la seguridad nacional.

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